Torre A · Apto 302
Manuela vende pan
Sin esperar aprobación
Vitrina publicada
Solo quienes viven aquí
Comunidad privada
Ni al vecino ni al que abre
0% comisión
Lo abre un vecino, no la administración. El que abre el grupo queda de administrador, los demás publican lo que venden y se quedan con el 100%. Gratis, y sin pedirle permiso a nadie.
Más de 700 conjuntos ya lo usan.
En casi todos lo abrió un residente, no la administración. Abre el tuyo y lo dejamos listo.
0%
Comisión por venta
$0
Cuesta abrir el grupo
10
Rutas en la Escuela de Emprendimiento
+700
Conjuntos en toda Colombia
Nada de esto es nuevo para el que vive aquí. Lo nuevo es tener un lugar propio donde ocurra, sin ensuciar el grupo de WhatsApp ni depender de la cartelera de la portería.
Publicas tus tortas y a los diez minutos ya nadie las ve, enterradas entre el aviso del agua y la citación a la asamblea. Y siempre aparece alguien a recordar que el grupo no es para vender.
Cinta, papel y un número escrito a mano. Se caen, se tapan entre ellos y duran hasta que alguien decide bajarlos.
En tu torre hay alguien que cocina, arregla o enseña, y media unidad no sabe que existe. Se entera por casualidad, en el ascensor.
Domicilios de afuera entrando a toda hora, mientras el vecino que cocina igual de rico vive a dos torres. Lo que se compra adentro no necesita registro ni espera.
Cada pedido a la otra punta de la ciudad es plata que pudo quedarse en la torre de al lado, con un vecino que la necesita.
Si vives en un conjunto, seguro más de tres. Abre el grupo del tuyo y las juntamos en un solo lugar.
Cuatro pasos, y en todos la última palabra es del vecino que abrió el grupo.
Lo abre cualquiera que viva ahí: pones el nombre del conjunto y sus torres. No hay que pasar por asamblea ni esperar una respuesta.
El que abre, manda: decides quién entra, cómo se ordena y qué reglas tiene el grupo. Sin comités, sin actas y sin rendir cuentas.
Cada residente entra con el código del grupo. Nadie de afuera publica, ni mira, ni compra.
El que cocina, arregla o enseña arma su vitrina con fotos, precios y horarios, y vende. Lo que cobra es lo que recibe.
Cada conjunto es un espacio privado. No hay perfiles de otra ciudad, ni vendedores que nadie conoce, ni forma de entrar sin el código que reparte el vecino que abrió el grupo.
Quien compra califica. Y como todos viven en el mismo conjunto, la reputación pesa de verdad.
Lo que cobra el vecino es lo que recibe. Sin tarifas ocultas, nunca.
Con el vecino de la torre de al lado
Las ventas salen del chat del conjunto y quedan ordenadas por categoría. Nadie vuelve a pedir que no usen el grupo para vender.
Abrir el grupo no pasa por la asamblea, ni por el consejo, ni por el presupuesto: no usa la plata del conjunto ni sus canales. Lo abres hoy y mañana ya hay vitrinas.
Si un vecino ya abrió el grupo de tu conjunto, el turno es tuyo: entras con el código, armas tu vitrina y todo el conjunto la ve. Y si nadie lo ha abierto, lo abres tú.
Fotos, precios, horarios y tu torre o casa. Se hace desde el celular en unos minutos, sin papeleo.
No hay visto bueno que esperar ni fila de aprobación: publicas y tus vecinos lo ven. El vecino que abrió el grupo modera solo si algo se sale de las reglas que ustedes mismos pusieron.
Cobras como siempre y te quedas con el 100%. VeciShop no se mete en el pago ni te descuenta nada.
¿En tu conjunto todavía nadie lo ha abierto? Escríbenos por WhatsApp y lo abres tú hoy mismo.
No hay que inventar nada. Casi todo lo que un vecino ya sabe hacer se puede vender dentro del mismo conjunto: cocinar, arreglar, enseñar, cuidar. Las agrupamos por oficio para que cada quien encuentre la suya.
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En la mayoría lo abrió un residente como tú, no la administración, y hoy los vecinos venden entre ellos. El tuyo se suma en una conversación por WhatsApp.
Nadie paga: ni comisión, ni cuota, ni implementación. Si no funciona, cierras el grupo y ya.
El vecino que abre el grupo define qué se publica, cómo se ordena y quién entra. No hay reglamento que consultar ni firma que esperar.
Acompañamos la primera convocatoria: el mensaje al grupo de WhatsApp, el voz a voz de tu torre y las primeras vitrinas.
Cualquier residente. El primero que lo abre queda de administrador del grupo: reparte el código, invita a los vecinos y pone las reglas. No hay que ser del consejo ni trabajar en la administración.
No. El grupo es de los vecinos, no de la copropiedad: no usa su plata, ni sus canales, ni sus salones. Es el mismo voz a voz de siempre, ordenado en una app.
No. Ni al que abre el grupo, ni a los que venden, ni al conjunto: no cobramos comisión por venta, ni cuota mensual, ni implementación.
Nadie tiene que dar el visto bueno para publicar. El vecino que abrió el grupo modera: puede bajar lo que se salga de las reglas que ustedes acordaron, y nada más.
No. Solo entran los residentes que el administrador del grupo habilita. El conjunto no aparece en mapas ni en búsquedas abiertas, y nadie ve desde afuera lo que se publica adentro.
Nada de lo que pasa aquí necesita su firma: son ventas entre vecinos, como siempre han sido. Si quiere participar, entra como un residente más.
Mejor: escríbenos y te pasamos el código para que entres. Nunca hay dos grupos del mismo conjunto.
Productos, servicios y cosas de segunda: el almuerzo del mediodía, las uñas, el arreglo de una llave, clases de guitarra o el postre del cumpleaños que alguien de la otra torre necesita hoy.
Siempre hay más de lo que parece. Reunimos ideas de negocios desde casa por oficio, y en la Escuela de Emprendimiento les enseñamos a costearlas y a conseguir sus primeros clientes.
Sí. Ya somos más de 700 conjuntos en toda Colombia. Abre el grupo del tuyo y te escribimos por WhatsApp para dejarlo listo con sus torres y sus primeras vitrinas.
No necesitas el permiso de nadie. Abre el grupo y te escribimos por WhatsApp para dejarlo listo con sus torres y sus primeras vitrinas.